1 de enero de 2011

nueva década y despedida

Cuatro estrellas blancas sobre fondo negro
es la Cruz del Sur.
Una luna negra sobre fondo blanco
es
tu lunar
y yo no puedo ni mirar el cielo
sin nombrarte,
yo no puedo ver anochecer
sin recordarte.

Tres Marías blancas van cruzando
un cielo color carbón.
Tus ojos negros dieron en el blanco
de mi corazón
y yo tocando el cielo cada vez
que te miraba,
yo tocando esta canción
mientras te recordaba.

Vuela en
el viento
esta canción,
vuela cruzando la noche,
cruzando camino de tu corazón.


esta es una canción de Drexler,
hasta la vuelta
o lo que vendrá...

30 de diciembre de 2010

inventando las ruinas del mundo

Amor, amor, catástrofe.
¡Qué hundimiento del mundo!
Un gran horror a techos
quiebra columnas, tiempos;
los reemplaza por cielos
intemporales. Andas, ando
por entre escombros
de estíos y de inviernos
derrumbados. Se extinguen
las normas y los pesos.
Toda hacia atrás la vida
se va quitando siglos,
frenética, de encima
desteje, galopando,
su curso, lento antes;
se desvive de ansia
de borrarse la historia,
de no ser más que el puro
anhelo de empezarse
otra vez. El futuro
se llama ayer. Ayer
oculto, secretísimo
que se nos olvidó
y hay que reconquistar
con la sangre y el alma,
detrás de aquellos otros
ayeres conocidos.
¡Atrás y siempre atrás!
¡Retrocesos, en vértigo
por dentro, hacia el mañana!
¡Que caiga todo! Ya
lo siento apenas. Vamos
a fuerza de besar,
inventando las ruinas
del mundo, de la mano
tú y yo
por entre el gran fracaso
de la flor y del orden.
Y ya siento entre tactos,
entre abrazos, tu piel
que me entrega el retorno
al palpitar primero,
sin luz, antes del mundo,
total, sin forma, caos.

de Pedro Salinas, en La voz a tí debida, 1933

20 de diciembre de 2010

¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?

"Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir"
El deseo de la palabra, de Alejandra, 1971

19 de diciembre de 2010

las palabras, son ajenas

¿Si intentara una nube...
una pequeña nube,
modesta,
cotidiana,
transportable,
privada?

Quizás con el recuerdo,
el cansancio,
la pipa,
después de algunas
noches
y de mucha paciencia.

¡Qué alivio el de sentirla debajo del
sombrero
,
o saber que nos sigue
como si fuera un
perro!

Nubífero Anhelo, de Oliverio, 1942

15 de diciembre de 2010

Tu Nombre

Nace de mí, de mi sombra,
amanece por mi piel,
alba de luz somnolienta.

Paloma brava tu nombre,
tímida sobre mi hombro.

de Octavio, 1935

8 de noviembre de 2010

una vida más vida nos reclama

Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel;
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida

Más allá del amor, de Octavio Paz, 1948



leo, leo, leo,
leo el primer verso de la sigueinte hoja
pero no puedo
y vuelvo
y leo

3 de noviembre de 2010

Para la libertad, para Cristina


Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida.

28 de octubre de 2010

GRACIAS NESTOR, HASTA SIEMPRE


Por haber personificado el sentimiento,
por darle sentido y rumbo al ideal,
GRACIAS NESTOR,
FUERZA INFINITA CRISTINA.

1 de octubre de 2010

No me des tregua

No me des tregua,
no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre,

que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil,

no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo.

Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas.
Grita.

Vomítame arena en la boca,
rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide:

las espinas hasta el hueso.
Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre


Encargo, de Julio, 1951

6 de agosto de 2010

el deseo

El reino de la poesía es el "ojalá". El poeta es "varón de deseos". En efecto, la poesía es deseo. Mas ese deseo no se articula en lo posible, ni en lo verosímil. La imagen no es lo "imposible inverosímil", deseo de imposibles: la poesía es hambre de realidad. El deseo aspira siempre a suprimir las distancias, según se ve en el deseo por excelencia: el impulso amoroso. La imagen es el puente que tiende el deseo entre el hombre y la realidad. El mundo del "ojalá" es el de la imagen por comparación de semejanzas y su principal vehículo es la palabra "como" y dice: esto es como aquello. Pero hay otra metáfora que suprime el "como" y dice: esto es aquello. En ella el deseo entra en acción: no compara ni muestra semejanzas sino que revela —y más: provoca— la identidad última de objetos que nos parecían irreductibles (...)
pedacito de El ritmo, de Octavio, 1964

4 de agosto de 2010

Como surge del mar, entre las olas,
una que se sostiene,
estatua repentina,
sobre las verdes, líquidas espaldas
de las otras, las sobrepasa,
vértigo solitario, y a sí misma,
a su caída y a su espuma,
se sobrevive, esbelta,
y hace quietud su movimiento,
reposo su oleaje,
tú, delicia, imprevista criatura,
brotas entre los ávidos minutos,
alta quietud erguida, suspensa eternidad.

Entre conversaciones o silencios,
lenguas de trapo y de ceniza,
entre las reverencias, dilaciones,
las infinitas jerarquías,
los escaños del tedio, los bancos del tormento,
naces, poesía, delicia,
y danzas, invisible, frente al hombre.
El presidio del tiempo se deshace.

¿Cómo tocarte, impalpable escultura?
¿Cómo, si sólo movimiento,
quedas así, tensa y estable, inmóvil?
Si música, no suenas; si tiempo, no transcurres:
¿qué te sostiene, líquida?,
¿de qué sima brotaste, venganza del hastío,
flor del horror, del tedio, de la nada?

Por ti, delicia, poesía,
breve como el relámpago,
el mundo sale de sí mismo
y se contempla, puro, desasido del tiempo.
Pueblas la soledad del solitario
y en el arrobo aíslas al hombre encadenado.
Y los sentidos palpan
la forma presentida
y ven los ojos lo que inventan
y en circulos concéntricos el sonido se ahonda
hasta clavarse en el silencio.

El tiempo muestra sus entrañas huecas
de su insomne vacío
surges, perdido paraiso,
sepultado secreto de este mundo.


Delicia, de Octavio Paz