distinta]
del perfume a pasto húmedo
que protege envolviendo,
de la ilusión del amor libre,
de los pies que saben caminar,
de los sin razón, del instinto,
del color lila, dulce,
de un niño inocente que acepta
que el cielo es celeste, y el celeste es.
de la que creo soy, la verdad implacable,
del optimismo en el fin del mundo,
de los árboles que dibujé sin raíces,
de los ojos que se cierran, sin culpa,
.............[soy un viento violento que grita en silencio...
17 de febrero de 2009
12 de febrero de 2009
Empiezo por Alejandra;
Cansada del estruendo mágico de las vocales*
y de sus líneas bien definidas,
de la excusa del cielo por su belleza,
cansada de los pasos en vano
de la oscuridad que encandila,
cansada del ahogo y de las flores
que se meten en la boca,
de la rabia de las palabras dulces,
inconcientes
cansada de los ojos que pesan
como sombras sin nombres,
del aire irrespirable y de las lágrimas
por lo que no puede
cansada del juego en el jardín prohibido,
donde los pasos, son manzanas
del abrir y cerrar resignado de los brazos
cansada de estar y no poder ser
de intentar y no poder ser
cansada de no poder ser.
cansada de los pasos en vano
de la oscuridad que encandila,
cansada del ahogo y de las flores
que se meten en la boca,
de la rabia de las palabras dulces,
inconcientes
cansada de los ojos que pesan
como sombras sin nombres,
del aire irrespirable y de las lágrimas
por lo que no puede
cansada del juego en el jardín prohibido,
donde los pasos, son manzanas
del abrir y cerrar resignado de los brazos
cansada de estar y no poder ser
de intentar y no poder ser
cansada de no poder ser.
*Primer verso de Siempre, de Alejandra Pizarnik
si
si te atreves a encontrar
la vida en un racimo de nubes,
si te atreves a buscar
el sabor del color rojo,
si te atreves a sonreir
al misterio de dos árboles abrazados,
si te atreves a pensar
en el abrazo de un muerto,
si te atreves a dibujar
un ojo ciego,
si te atreves a embriagarte
del canto de una mosca,
si te atreves a clavarte
las uñas en las uñas,
si te atreves a dejar
tu cuerpo junto a las flores,
si te atreves a creer
que esto concluye.
la vida en un racimo de nubes,
si te atreves a buscar
el sabor del color rojo,
si te atreves a sonreir
al misterio de dos árboles abrazados,
si te atreves a pensar
en el abrazo de un muerto,
si te atreves a dibujar
un ojo ciego,
si te atreves a embriagarte
del canto de una mosca,
si te atreves a clavarte
las uñas en las uñas,
si te atreves a dejar
tu cuerpo junto a las flores,
si te atreves a creer
que esto concluye.
21 de marzo de 2007
una unidad posible

amarte, pensarte
mirarte.caminarte los ojos
ver como mis piés
se hunden en vos
y ver cómo
de a poco
vas atrapándome
y voy sintiéndome presa
abrazada por tus ojos
estaqueada en tu mirada
enamorada
llovida
mojada de tu amor
embriagada de tu ser
de tu voz
tus labios
caricias dulces
dolor
de amarte tanto
y quererte cerca
cada vez
más
cerca
hasta ser uno
y ya no amarte
ni pensarte
ni poder mirarte
sólo uno.
unidad amante
que estalle en el aire
todo lo que soy
todo lo que soy
te lo entrego.
te entrego mis lágrimas más oscuras
mis palabras más duras
mis dibujos más crueles
las melodías que más me han hecho llorar
te entrego mis besos más tristes
mis abrazos desgarrados
mis manos que no tocan
mi cuerpo cansado
mis ojos ciegos
y todo lo que soy
eso,
eso que es tan poco
que se desvanece
en lo que dura esta oración.
te lo entrego.
te entrego mis lágrimas más oscuras
mis palabras más duras
mis dibujos más crueles
las melodías que más me han hecho llorar
te entrego mis besos más tristes
mis abrazos desgarrados
mis manos que no tocan
mi cuerpo cansado
mis ojos ciegos
y todo lo que soy
eso,
eso que es tan poco
que se desvanece
en lo que dura esta oración.
s (er-iendo)
tal vez nunca comprendan
que somos aquello
que no podemos
ver, tocar, oler
sentir,
aquello que nunca seremos-siendo
que somos aquello
que no podemos
ver, tocar, oler
sentir,
aquello que nunca seremos-siendo
efímero
Si tuviera que decir la verdad,
por primera vez, enfrentarme a la cruda realidad,
diría que todo es mentira.
Nada de esto (ni de aquello) es cierto.
No es cierto este bolígrafo,
ni lo es este papel.
No es cierta la melodía,
ni el cepillo, ni la lluvia, ni su canto celestial.
No es cierto que me amas,
ni tampoco lo es mi amor.
No es cierta la muerte,
ni la vida.
No es cierta la envidia,
porque tampoco es cierta la virtud.
No son ciertos mis ojos,
ni lo es su marrón.
Tus palabras no son ciertas
ni tu voz, ni su color.
No es cierto mi llanto,
ni mi dolor.
La emoción de estar vivo,
la traición,
tu sonrisa,
nada de eso es cierto.
No es cierta la felicidad
y tampoco esa canción.
Y no es cierto este poema
efímero,
soberbio,
que empieza,
me miente,
termina,
y se esfuma en el aire
por primera vez, enfrentarme a la cruda realidad,
diría que todo es mentira.
Nada de esto (ni de aquello) es cierto.
No es cierto este bolígrafo,
ni lo es este papel.
No es cierta la melodía,
ni el cepillo, ni la lluvia, ni su canto celestial.
No es cierto que me amas,
ni tampoco lo es mi amor.
No es cierta la muerte,
ni la vida.
No es cierta la envidia,
porque tampoco es cierta la virtud.
No son ciertos mis ojos,
ni lo es su marrón.
Tus palabras no son ciertas
ni tu voz, ni su color.
No es cierto mi llanto,
ni mi dolor.
La emoción de estar vivo,
la traición,
tu sonrisa,
nada de eso es cierto.
No es cierta la felicidad
y tampoco esa canción.
Y no es cierto este poema
efímero,
soberbio,
que empieza,
me miente,
termina,
y se esfuma en el aire
mirada
mirarte,
zambullirme en un océano violeta,
sentir lo húmedo de tu color
de tu suave color
ver mis ojos en los tuyos,
el calor de tus manos
nadar sin fin en tu mar
hasta abrir los ojos
y verte al fin...
sonriendo.
zambullirme en un océano violeta,
sentir lo húmedo de tu color
de tu suave color
ver mis ojos en los tuyos,
el calor de tus manos
nadar sin fin en tu mar
hasta abrir los ojos
y verte al fin...
sonriendo.
12 de julio de 2006
Decidió salir
El sol de la tarde comenzaba a caer. Por un segundo sintió que era una tarde demasiado hermosa para…Y sí, sí que lo era, pero ¿qué era más fuerte? Decidió salir.
El sol le pegaba justo en la nuca, podía sentir ese calor a través de todo su cuerpo, como si el sistema solar estuviera totalmente instalado en su organismo, las sensaciones podían girar alrededor de esa tibieza cual planetas, con sus mares, sus montañas, y todas tenias sus lunas, y por sobre todo una brisa que dormía a cualquier mortal que disfrutara de ellas.
Cada suspiro era juzgado, cada suspiro era eterno, cada paso, cada enfoque, cada instante era todo. Dejaba caer los párpados cada tanto y congelaba en esa posición por un largo rato, sin dejar de caminar. Caminaba sin rumbo, pero sabía hacia dónde iba.
Mordía sus labios, pero no como siempre, no con esa resignación, no con esa fuerza, no con esa impotencia, con suavidad, como disfrutando de el roce entre sus dientes y sus labios, y se cosquilleaba con la lengua el paladar. Desde chico había aprendido a divertirse de ese modo, jugueteando por dentro, riendo, y por fuera su expresión azulnochefría.
De repente sintió un cosquilleo, un cosquilleo en el pecho, y se echó a reír, y rió, y rió, y rió mucho, y pensaba: “¿cómo puedo reírme de tanta paz, dolor y razón?” sin embargo su risa fue más, y no paró. Pero todos sabemos (desde pequeño) que lo que vemos no es. Pensó que su madre estaría preguntando por él, busco un teléfono, y cuando localizó uno comenzó a observarlo. Era tan extraña esa sensación, todo era ajeno, todo era tan extraño ese día, todo había cambiado de sentido, el dolor provocaba risa, ¿y el teléfono?
Empezó a marcar, acariciaba los números y repetía: “ocho, cuatro, siete...” y a medida que iban pasando comenzaba a gritar cada vez más fuerte: “cinco, tres, ocho”.
La gente pasaba, rápidamente, miraba y volteaba.
El teléfono dio tres tonos y se escucho una voz en el teléfono, su mamá: “ma, a casa vuelvo en un rato, estoy cansado ya”. Colgó, rió y una lágrima comenzó a caer por su mejilla, cada vez más pálida. Pasaba por la plaza y se sentó, los pájaros eran bellos, ¿por qué nunca antes lo había notado? ¿Por qué nunca antes había visto lo lindo que era ese olivo? ¿Por qué esa paz y ese placer lo hacían sentir tan mal? ¿Por qué nunca antes se había dado cuenta de lo mucho que lo enamoraba ese cielo?
Todo era tan claro, todo lo que antes había sido todo era nada ahora y todo era su vida, y sus miedos, y su madre, su carrera, y el tiempo, y Amanda.
Y seguía riendo, y reía cada vez más fuerte, y de a poco la risa iba volviéndose más vil y cada vez iba mutando, de risa a grito, de grito a llanto, de llanto a risa…
Ya no caminaba sin rumbo, ahora se dirigía a la estación, pero esta vez, no sabía a dónde iba.
Tenía que sacar un boleto, cuando la chica de los boletos preguntó “¿a dónde?” hubo un silencio, qué no duró más que dos segundos, pero fue infinito.
“a Glew”. Amanda vivía en Glew. Bajó las escaleras, y en cada escalón hacía una pausa, no había apuro, nada era importante, o sí, pero nada de lo que antes era todo, lo era hoy. En el túnel la oscuridad prevalecía, no podía evitar mirar hacía todos los rincones cada grieta en el techo, cada charco de agua, cada hombre. De a poco se acercaba a la salida, el sol le invadió los ojos de golpe. No soportó tanta luminosidad, se tapo la cara con las manos y apretó fuerte los ojos.
Ya estaba en el anden, lentamente comenzó a acercarse al borde. Nunca había esperado el tren con esa actitud, la impaciencia no lo afectó, al contrario, observaba cada detalle, cada piedrita de las que recubren las vías, cada residuo, cada cigarrillo, cada papel de caramelo. En ese momento vio que la gente, toda, comenzaba a moverse de un lado al otro, volteó la cabeza y lo vio. Ahí venía el tren. No tenía mucho tiempo para tomar la decisión, abrió sus brazos, como queriendo volar, tomo aire, lo exhaló, pero cuando estaba a punto, cuando estaba ya decidido de que saltar era la mejor opción, miró ese cielo y el teléfono sonó.
9 de octubre de 2005
ocultandome]
cerrar los ojos
y ver por fin
la realidad ante mí.
Lento va abrazandome
sube por mis piernas
deslizandose suave
va silbando..
un soplo por la panza
un frío por mi pecho..
y es ahora...
Abrir para ver
sus manos en mi cuello
apretando...
y ver por fin
la realidad ante mí.
Lento va abrazandome
sube por mis piernas
deslizandose suave
va silbando..
un soplo por la panza
un frío por mi pecho..
y es ahora...
Abrir para ver
sus manos en mi cuello
apretando...
umbral de mí
la noche
es testigo
de mi desesperación
sin rumbo,
voy,
hacia el brillo
de mi propia sangre
y es allí
en ese extraño crepúsculo
donde dejo
mi boca muda
de gritos sin aliento.
y me alejo..
es testigo
de mi desesperación
sin rumbo,
voy,
hacia el brillo
de mi propia sangre
y es allí
en ese extraño crepúsculo
donde dejo
mi boca muda
de gritos sin aliento.
y me alejo..
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