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10 de octubre de 2011
15 de junio de 2011
En el vaso inalcanzable, en la sed de siempre. La sed verdadera
"Y habrá la misma sed, la que no se refiere al agua ni a la lluvia,
la que sólo se sacia en la contemplación de un vaso vacío.
Y apenas aparezco todo se hace imagen lejana que está en un lugar al que accedo si me destruyo y me desmorono.
Alguien invoca, alguien evoca, alguien pide penitencias, remisiones, revisiones. Es la hora de horadarse. La hora del oráculo. Alguien pide treguas, límites. ¿A quién? Vieja historia.
¿Qué podemos pedir sino más sed?
la que sólo se sacia en la contemplación de un vaso vacío.
Y apenas aparezco todo se hace imagen lejana que está en un lugar al que accedo si me destruyo y me desmorono.
Alguien invoca, alguien evoca, alguien pide penitencias, remisiones, revisiones. Es la hora de horadarse. La hora del oráculo. Alguien pide treguas, límites. ¿A quién? Vieja historia.
¿Qué podemos pedir sino más sed?
Y todo -desde el río hasta sus ojos amados- para terminar "exactamente como un perro’.
Elle n’en pouvais plus d’exister. Cada instante que pasa es como si me pasara a mí.
-Cuando yo muera ¿quién me lo va a decir? (Esto lo dije, pero mis palabras eran como máscaras solitarias caminando a la altura de un rostro humano en una tarde de lluvia).
Aún saber que no hay solución me intranquiliza como si la hubiera.
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no es. Si habla de lo que no es quiere decir que no vino en vez de venir. Pero ¿por qué hablo con verbos activos como si me hubiera pasado la noche con una espada en la mano?"
Elle n’en pouvais plus d’exister. Cada instante que pasa es como si me pasara a mí.
-Cuando yo muera ¿quién me lo va a decir? (Esto lo dije, pero mis palabras eran como máscaras solitarias caminando a la altura de un rostro humano en una tarde de lluvia).
Aún saber que no hay solución me intranquiliza como si la hubiera.
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no es. Si habla de lo que no es quiere decir que no vino en vez de venir. Pero ¿por qué hablo con verbos activos como si me hubiera pasado la noche con una espada en la mano?"
Fragmento del diario enviado por Alejandra Pizarnik a Alberto Lagunas en 1962.
Antes, más Alejandra en Los trabajos y las noches, 1965 y un poco de Spinetta en Artaud, 1973
21 de abril de 2011
Alejandra
"Aunque llegara a definir la poesía -aspiración estúpida por otra parte- aunque descubriera su esencia, aunque develara su origen más profundo, aunque la poesía toda y todos los poetas me fueran tan conocidos como mi propio nombre, llegado el instante de escribir un poema no soy más que una humilde muchachita desnuda que espera que lo Otro le dicte palabras bellas y significativas, con suficiente poder como para izar sus pobres tribulaciones y para dar validez a lo que de otra manera serían desvaríos"
diario de Alejandra Pizarnik, 23 de Octubre de 1957.
me voy al mar y te llevo,
28 de febrero de 2011
no poder querer más vivir sin saber qué vive en lugar mío ni escribir si para herirme la vida toma formas tan extrañas
"Sin cierto coraje no puede escribirse siquiera una observación razonable de sí mismo.
Padezco una especie de obstrucción espiritual. ¿O se trata sólo de una sugestión semejante a la que se siente cuando parece uno que quiere vomitar aunque de hecho ya no quede nada dentro?
Muy a menudo, o casi siempre, estoy lleno de miedo.
A menudo pienso que hay algo en mí como un grumo que si se derritiera me permitiría llorar o bien encontraría entonces las palabras oportunas (o quizá incluso una melodía). Pero ese algo (¿se trata del corazón?) lo siento como si fuera cuero y no puede derretirse. ¿O es que soy demasiado cobarde para dejar que la temperatura suba lo suficiente?
Hay personas que son demasiado débiles para romperse. A esas pertenezco yo también.
Lo único que quizá se rompa en mí un día, y eso temo a veces, es mi razón."
Movimientos del pensar, de Ludwig Wittgenstein, diario de 1930
Padezco una especie de obstrucción espiritual. ¿O se trata sólo de una sugestión semejante a la que se siente cuando parece uno que quiere vomitar aunque de hecho ya no quede nada dentro?
Muy a menudo, o casi siempre, estoy lleno de miedo.
A menudo pienso que hay algo en mí como un grumo que si se derritiera me permitiría llorar o bien encontraría entonces las palabras oportunas (o quizá incluso una melodía). Pero ese algo (¿se trata del corazón?) lo siento como si fuera cuero y no puede derretirse. ¿O es que soy demasiado cobarde para dejar que la temperatura suba lo suficiente?
Hay personas que son demasiado débiles para romperse. A esas pertenezco yo también.
Lo único que quizá se rompa en mí un día, y eso temo a veces, es mi razón."
Movimientos del pensar, de Ludwig Wittgenstein, diario de 1930
1 de febrero de 2011
no hay ningún momento que se pueda comparar al amor
solo vine a ver el jardín.
tengo frío en las manos.
frío en el pecho.
frío en el lugar donde en los demás se forma el pensamiento.
no es este el jardín que vine a buscar
a fin de entrar, de entrar, no de salir
por favor, no creas que me lamento.
si comprendieras la voluptuosidad de comprobar
me amaron, a lo menos eso dijeron.
muchos me amaron porque no soy parecida más que a mí
y por otros imponderables más bellos que la sonrisa de la Virgen
________________________________________/ /de las Rocas
tengo frío en las manos.
frío en el pecho.
frío en el lugar donde en los demás se forma el pensamiento.
no es este el jardín que vine a buscar
a fin de entrar, de entrar, no de salir
por favor, no creas que me lamento.
si comprendieras la voluptuosidad de comprobar
me amaron, a lo menos eso dijeron.
muchos me amaron porque no soy parecida más que a mí
y por otros imponderables más bellos que la sonrisa de la Virgen
________________________________________/ /de las Rocas
.
yo ahora creo amar y me siento acabada, epilogada
¿cómo aprender los gestos primarios
de las pasiones elementales?
.
No me consuela.
31 de enero de 2011
XIII
Una idea fija
una leyenda infantil
una desgarradura
el sol
como un gran animal oscuro
no hay más que yo
no hay qué decir
Los pequeños cantos, de Alejandra, en Árbol de fuego, 1971
una leyenda infantil
una desgarradura
el sol
como un gran animal oscuro
no hay más que yo
no hay qué decir
Los pequeños cantos, de Alejandra, en Árbol de fuego, 1971
20 de diciembre de 2010
¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?
"Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir"
El deseo de la palabra, de Alejandra, 1971
El deseo de la palabra, de Alejandra, 1971
17 de julio de 2010
13 de julio de 2010
esta poesía viene a buscarte y además
no, la verdad no es la música
yo, triste espera de una palabra
que nombre lo que busco
¿y qué busco?
no el nombre de la deidad
no el nombre de los nombres
sino los nombres precisos y preciosos
de mis deseos ocultos
algo en mí me castiga
desde todas mis vidas:
Te dimos todo lo necesario para que comprendieras
y preferiste la espera,
como si todo te anunciase el poema
(aquel que nunca escribirás porque es un jardín inaccesible.
-sólo vine a ver el jardín-)
Alejandra Pizarnik, 1971
ayudame a escribir el poema más prescindible, el que no sirva ni para ser inservible
yo, triste espera de una palabra
que nombre lo que busco
¿y qué busco?
no el nombre de la deidad
no el nombre de los nombres
sino los nombres precisos y preciosos
de mis deseos ocultos
algo en mí me castiga
desde todas mis vidas:
Te dimos todo lo necesario para que comprendieras
y preferiste la espera,
como si todo te anunciase el poema
(aquel que nunca escribirás porque es un jardín inaccesible.
-sólo vine a ver el jardín-)
Alejandra Pizarnik, 1971
ayudame a escribir el poema más prescindible, el que no sirva ni para ser inservible
4 de julio de 2010
la que dice todo lo decible (que equivale a mentir)
En esta noche, en este mundo
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de
invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
mi persona está herida
mi primera persona del singular
escribo como quien con un cuchillo alzado en la
oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción
y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema
hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo
A. Pizarnik,
Publicado en Árbol de Fuego, Caracas, 45, diciembre de 1971
en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de
invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
mi persona está herida
mi primera persona del singular
escribo como quien con un cuchillo alzado en la
oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción
y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema
hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo
A. Pizarnik,
Publicado en Árbol de Fuego, Caracas, 45, diciembre de 1971
y Ludwig y Alejandra, el lenguaje, el límite.
24 de abril de 2009
ahora, a buscar la vida
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