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4 de mayo de 2011

¿Quién lucha contra quién? Luchamos todos contra todos. Y en nosotros siempre hay algo que lucha contra otra cosa en nosotros


17 de Abril de 1937

Estar solo con uno mismo -o con Dios- ¿no es como estar solo con una fiera? En cualquier momento puede atacarte. Pero ¡¿no sucede eso precisamente porque no debes huir?! ¡¿no es eso, por así decirlo, lo magnífico?! ¡no significa eso: consigue amansar a esa fiera! Y sin embargo hay que pedir: ¡No nos lleves a la tentación!


de Movimientos del pensar, Diarios de Ludwig Wittgenstein
Antes, Michel Foucault, conversando con Alain Grosrichard

28 de febrero de 2011

no poder querer más vivir sin saber qué vive en lugar mío ni escribir si para herirme la vida toma formas tan extrañas

"Sin cierto coraje no puede escribirse siquiera una observación razonable de sí mismo.
Padezco una especie de obstrucción espiritual. ¿O se trata sólo de una sugestión semejante a la que se siente cuando parece uno que quiere vomitar aunque de hecho ya no quede nada dentro?
Muy a menudo, o casi siempre, estoy lleno de miedo.
A menudo pienso que hay algo en mí como un grumo que si se derritiera me permitiría llorar o bien encontraría entonces las palabras oportunas (o quizá incluso una melodía). Pero ese algo (¿se trata del corazón?) lo siento como si fuera cuero y no puede derretirse. ¿O es que soy demasiado cobarde para dejar que la temperatura suba lo suficiente?
Hay personas que son demasiado débiles para romperse. A esas pertenezco yo también.
Lo único que quizá se rompa en mí un día, y eso temo a veces, es mi razón."


Movimientos del pensar, de Ludwig Wittgenstein, diario de 1930

4 de julio de 2010

la que dice todo lo decible (que equivale a mentir)

En esta noche, en este mundo

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de
invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la
oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

A. Pizarnik,
Publicado en Árbol de Fuego, Caracas, 45, diciembre de 1971

y Ludwig y Alejandra, el lenguaje, el límite.


26 de junio de 2010

reescritura por aniversario

no hay rincón en esta casa,
que no te haga regresar.
cada grano de memoria,
y la casa es un arenal.
fuí a tus playas por el día,
y allí me quedé cuatro años
fui lamiendo tus heridas,
fuiste dándome un remanso.
a la sombra de tu luna,
se acunó mi corazón.
se curaron mis arrugas,
y la casa se iluminó.
germinaron más poesías,
de las que yo merecía.
se paró el reloj de arena,
1461 días.



y de lo que no se pueda hablar, mejor amar.