4 de octubre de 2009

voz
inmensidad
conmoción.
canción
corazón libre
emoción.
melodía
dulzura
sonrisa.
grito
sudamérica
temblor.
negra,
te vas
con tu canción posible,
como un pájaro libre.
te vas
como en sueños
con tu alta fidelidad
con sudamérica en tu voz
te vas
para brillar
en otros cielos.

es sudamérica su voz

Canta como las almas en el viento
Canta como la lluvia de la libertad.
Canta como las almas en el viento
Canta como la lluvia de la libertad.
Dejame que te cante corazon
Deja que cure el dolor
De la oscuridad.
Si cada dia nace con su sol,
Cada sueño con su voz
Se que cantara.
Si no hay caminos por recorrer
Vere en tus ojos y seguire,
Si no hay palabras en tu dolor,
Yo sere el canto sere tu voz.
Canta, canta,
Sueños en la voz.
Canta, canta,
Vuela corazon.
Como la vida vuelven a girar
El amor y la verdad,
Nuestra misma fe.
Rio de almas con ansias de mar,
Agua dulce has de saciar
Nuestra misma sed.
Si no hay caminos por recorrer
Vere en tus ojos y seguire,
Si no hay palabras en tu dolor,
Yo sere el canto sere tu voz.
Canta, canta,
Sueños en la voz.
Canta, canta,
Vuela corazon.
Canta como las almas en el viento
Canta como la lluvia de la libertad.
Canta como las almas en el viento
Canta como la lluvia de la libertad.
.
.
.
durar no es estar vivo corazón, vivir es otra cosa
Hasta siempre negra querida, te vamos a extrañar.

22 de septiembre de 2009

Oliverio dice, y nosotros hacemos caso

¿Resultará más práctico dotarse dé una epidermis de verruga que adquirir una psicología de colmillo cariado?Aunque ya han transcurrido muchos años, lo recuerdo perfectamente. Acababa de formularme esta pregunta, cuando un tranvía me susurró al pasar: “¡En la vida hay que sublimarlo todo... no hay que dejar nada sin sublimar!” Difícilmente otra revelación me hubiese encandilado con más violencia: fue como si me enfocaran, de pronto, todos los reflectores de la escuadra británica. Recién me iluminaba tanta sabiduría, cuando empecé a sublimar, cuando ya lo sublimaba todo, con un entusiasmo de rematador... de rematador sublime, se sobreentiende.Desde entonces la vida tiene un significado distinto para mí. Lo que antes me resultaba grotesco o deleznable, ahora me parece sublime. Lo que hasta ese momento me producía hastío o repugnancia, ahora me precipita en un colapso de felicidad que me hace encontrar sublime lo que sea: de los escarbadientes a los giros postales, del adulterio al escorbuto.¡Ah, la beatitud de vivir en plena sublimidad, y el contento de comprobar que uno mismo es un peatón afrodisíaco, lleno de fuerza, de vitalidad, de seducción; lleno de sentimientos incandescentes, lleno de sexos indeformables; de todos los calibres, de todas las especies: sexos con música, sin desfallecimientos, de percusión! Bípedo implume, pero barbado con una barba electrocutante, indescifrable. ¡Ciudadano genial —¡muchísimo más genial que ciudadano!— con ideas embudo, ametralladoras, cascabel; con ideas que disponen de todos los vehículos existentes, desde la intuición a los zancos! ¡Mamón que usufructúa de un temperamento devastador y reconstituyente, capaz de enamorarse al infrarrojo, de soldar vínculos autógenos de una sola mirada, de dejar encinta una gruesa de colegialas con el dedo meñique!...¡Pensar que antes de sublimarlo todo, sentía ímpetus de suicidarme ante cualquier espejo y que me ha bastado encarar las cosas en sublime, para reconocerme dueño de millares de señoras etéreas, que revolotean y se posan sobre cualquier cornisa, con el propósito de darme docenas y docenas de hijos, de catorce metros de estatura; grandes bebés machos y rubicundos, con una cantidad de costillas mucho mayor que la reglamentaria, a pesar de tener hermanas gemelas y afrodisíacas!...Que otros practiquen —si les divierte— idiosincrasias de felpudo. Que otros tengan para las cosas una sonrisa de serrucho, una mirada de charol. Yo he optado, definitivamente, por lo sublime y sé, por experiencia propia, que en la vida no hay más solución que la de sublimar, que la de mirarlo y resolverlo todo, desde el punto de vista de la sublimidad.

de Oliverio Girondo, 10, Espantapájaros

11 de septiembre de 2009

ahora
que creo entender
el color del silencio,
el perfume de un grito;
escribo.
ahora
que creo haber sentido
la forma de la mañana,
la caida de la última palabra;
escribo.
ahora
que entiendo haber creido
en la memoria del cuerpo
en las lágrimas sin nombre;
escribo.
ahora
que siento haber creido
en tus ojos de pájaro
en tus manos-abrigo
escribo.

6 de septiembre de 2009

27 de agosto de 2009

dialogo surrealista o los efectos de la buena pipa

La buena pipa sigue ofreciéndome momentos increíbles.
Paso a relatar: tarde de invierno con temperaturas cercanas a los 30°, jardín de casa, gato doméstico intenta cazar pájaros con el resto de instinto que conserva, nonna teje con lana verde, tal vez un chaleco, niño lee, nieta mira a nonna y dice:


- Nonna, vos cómo te imaginabas a la "buena pipa"
- Aaah, querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- Sí, esa, cómo te la imaginabas?
- Yo me sé ese cuentito eh! Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- No Nonna, te estoy preguntando cómo te imaginás VOS a la buena pipa!?
- Mmm, como una pipa, buena! (cara de "amínomeengañás!")
- Dale, nonna te pregunto la imagen que te hacés de la buena pipa, cuando te digo buena pipa en qué pensás?
- Yo me sé ese cuentito eh! Vos te pensás que me vas a engrupir? Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- Nonna! No te estoy contando el cuento de la buena pippa! te est..
- Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- No Nonna!
- Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- ...
- Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- Aaaaahg!

Después me acordé que una vez, me cansé de aceptar que el cuento de la buena pipa se hiciera rogar tanto, me di cuenta de que tenía todo el poder de ser la niña que rompiera con todo ese hostigamiento, y me inventé un cuento de la buena pipa. Creo que se lo conté a mi nonna.

de la imaginación, la resignificación, la infancia y sus libertades

Es increible el momento en que las cosas se resignifican. Ese instante es mágico, único e irrepetible, sobre todo cuando se refiere a imágenes de la infancia.
Para mí, la buena pipa, no era una pipa, tampoco era buena. Tenía vida, eso sí. Vivía en una casa, como la que cualquier chico puede imaginar, o por lo menos yo: paredes de madera oscura, techo a dos aguas, chimenéa, caminito, ventanas con percianas, creo que de madera y verdes. 
Ahora bien, la buena pipa, tenía forma, claro, no de pipa, era completamente amarilla, no tenía ragos definidos, era más bien como tres rombos que se seguían verticalmente y se movía de forma muy extraña, como en zig-zag.
Con el tiempo, (EL TIEMPO!) descubrí que mi querida y ahora extraña (¿cómo podría la buena pipa ser de otra manera?) era igual al logo de los trapos amarillos que juntan olor en las cocinas, la ballerina.
No fue desilusionante darme cuenta de que dentro del conjunto de palabras "la-buena-pipa" estaba la palabra pipa y que yo nunca había pensado en una pipa sino en un logo de trapos, fue simplemente una sensación mágica, única e irrepetible.
Y ustedes cronopios lectores, cómo la imaginaban o imaginan?
A mí, la buena pipa me sigue fascinado.

14 de julio de 2009

detalles surrealistas de la infancia:

¿querés que te cuente el cuento de la buena pipa?

8 de julio de 2009

73


(...)El solo hecho de interrogarse sobre la posible elección vicia y enturbia lo elegible. Que sí, que no, que en ésta está... Parecería que una elección no puede ser dialéctica, que su planteo la empobrece, es decir la falsea, es decir la transforma en otra cosa. Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. En uno de sus libros, Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. El tipo murió de un síncope, y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guarda, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación. Sólo se calma cuando saca el tornillo y lo mira, se queda mirándolo hasta que oye pasos y tiene que guardarlo presuroso. Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo. Picasso toma un auto de juguete y lo convierte en el mentón de un cinocéfalo. A lo mejor el napolitano era un idiota pero también pudo ser el inventor de un mundo. Del tornillo a un ojo, de un ojo a una estrella... ¿Por qué entregarse a la Gran Costumbre? Se puede elegir la tura, la invención, es decir el tornillo o el auto de juguete. Así es cómo París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde un fuego inventado, una incandescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo, la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena, máquina de torturas como puntillas, agonía en una jaula atestada de golondrinas enfurecidas. Ardemos en nuestra obra, fabuloso honor mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette. Incurables, perfectamente incurables, elegimos por tura el Gran Tornillo, nos inclinamos sobre él, entramos en él, volvemos a inventarlo cada día, a cada mancha de vino en el mantel, a cada beso del moho en las madrugadas de la Cour de Rohan, inventamos nuestro incendio, ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección, quizá las palabras envuelvan esto como la servilleta el pan y dentro esté la fragancia, la harina esponjándose, el sí sin el no, o el no sin el sí, el día sin Manes, sin Ormuz o Arimán, de una vez por todas y en paz y basta.


cuánto me gusta esto, cuánto me gusta este libro, cuánto.

3 de julio de 2009

dibujo ojos

mientras espero el momento de las revelaciones
dibujo ojos.
dibujo ojos despiertos,
ojos que miran, que penetran
dibujo ojos en papeles, en márgenes
en libros, ojos que leen
dibujo ojos casi sin darme cuenta
ojos que hablan, que no parpadean
ojos que quieren ser reales
entonces son.
mientras espero el momento de las revelaciones
dibujo ojos.